Descripción general

Mapimí es la cabecera del municipio del mismo nombre, en plena Comarca Lagunera de Durango, al pie del Cerro de la Bufa y en el límite del Bolsón de Mapimí, el desierto más extenso de México. Lo fundó el sacerdote jesuita Juan Agustín de Espinoza junto con el capitán Antón Martín Zapata el 25 de julio de 1598, tras el hallazgo de un yacimiento de oro y plata, y durante más de trescientos años la minería fue el motor de su economía. Por sus calles pasó Miguel Hidalgo en 1811, preso camino a Chihuahua, y Benito Juárez con su gabinete en 1864, durante la intervención francesa.

El atractivo que distingue a Mapimí es el binomio formado por el pueblo fantasma de Ojuela y su célebre puente colgante. Ojuela nació hacia 1870 como campamento de la mina de plata que le da nombre y llegó a tener calles pavimentadas, templos y hasta alberca en su época de auge; todo cambió en 1928, cuando una inundación en la mina provocó su despoblamiento casi total. El puente, construido entre 1898 y 1900 por ingenieros vinculados a la firma de los hermanos Roebling (los mismos del puente de Brooklyn), mide 318 metros y cruza un barranco de más de 100 metros de profundidad: es el puente colgante de este tipo más largo de América Latina. Al cruzarlo se llega a la mina de Santa Rita, con más de 400 km de túneles, parte de ellos recorribles con guía. Mapimí es Pueblo Mágico desde el 28 de noviembre de 2012 y, junto con Ojuela, forma parte del sitio Patrimonio de la Humanidad “Camino Real de Tierra Adentro”.

El nombre de Mapimí suele asociarse también a la llamada Zona del Silencio, una región del desierto donde en 1970 cayó un misil de pruebas estadounidense y que desde entonces alimenta leyendas sobre fenómenos inexplicables. Es importante aclarar algo antes de planear el viaje: la Zona del Silencio no está junto al pueblo, sino en el centro del Bolsón de Mapimí, y se visita normalmente desde el ejido La Flor, cerca de Ceballos, a más de 100 km del casco urbano de Mapimí. Estudios del Instituto de Ecología, que mantiene ahí una estación de investigación como parte de una Reserva de la Biosfera reconocida por la UNESCO, no han encontrado evidencia de anomalías magnéticas ni de “silencio” real; lo que sí es comprobable es la riqueza del ecosistema desértico, con tortugas endémicas y una notable concentración de fragmentos de meteoritos.

Mejor época para visitar

La primavera (marzo–abril) es la época más recomendable: el calor todavía no es extremo y las lluvias no han comenzado. El verano es muy caluroso —al mediodía el desierto puede superar los 40 °C— y coincide además con la temporada de lluvias (julio a septiembre), que trae consigo el único riesgo real que hay que tener presente: si cae un aguacero fuerte, los caminos de terracería hacia el desierto y la Zona del Silencio pueden anegarse y quedar intransitables por varios días. Esto no suele afectar al pueblo de Mapimí en sí, que está bien comunicado por carretera pavimentada, pero sí a quien planea adentrarse en el desierto. El invierno es fresco, con heladas frecuentes en enero. Si además de conocer el pueblo quieres visitar la Zona del Silencio, evita la temporada de lluvias y consulta el estado de los caminos antes de salir.

Comida típica

  • Cabrito asado o al pastor, marinado y cocinado a las brasas
  • Caldillo de carne seca con papas, zanahoria y chile
  • Asado de boda y chile relleno
  • Gorditas y enchiladas duranguenses
  • Dulces regionales: coyotas, glorias y dulce de calabaza
  • Sotol, el destilado tradicional del desierto, servido con canela

Eventos importantes

La Feria de Mapimí, en honor a Santiago Apóstol, se celebra cada año a finales de julio (coincidiendo con el aniversario de la fundación del pueblo, el día 25) e incluye coronación de reina, fuegos artificiales, actividades deportivas y música en vivo. Es el evento con mayor convocatoria del año y una buena ocasión para conocer el pueblo en su ambiente más animado, aunque conviene recordar que cae en plena temporada de lluvias.

Otros lugares cercanos

  • Puente y pueblo fantasma de Ojuela: a 15–30 minutos del centro, con recorrido a la mina de Santa Rita y tirolesas sobre el barranco
  • Grutas del Rosario: cavernas naturales a unos 22 km, con un descenso de 240 escalones
  • Zona del Silencio (ejido La Flor, vía Ceballos): a más de 100 km, se recomienda planearla como una excursión aparte, no como visita del mismo día
  • Torreón y la Comarca Lagunera (Coahuila): a solo 73–80 km, más cerca que la propia capital de Durango; buena parte del turismo hacia Ojuela llega desde ahí

Mapimí es, junto con Nombre de Dios, uno de los dos Pueblos Mágicos de Durango. No conviene planear ambos en un mismo viaje corto: están en direcciones opuestas respecto a la capital (Mapimí al noreste, Nombre de Dios al sureste) y separados por más de 220 km en línea recta, sin una carretera directa entre ellos. Lo más práctico es visitarlos como dos escapadas independientes desde Durango capital.

Cómo llegar desde Durango capital

Mapimí está a unos 270–295 km de Victoria de Durango (las cifras varían según la ruta), lo que representa entre 3 y 3 horas y media en auto. La ruta más usada sale de Durango por la autopista de cuota Durango–Torreón (MEX-40D), continúa por el libramiento norte de la Laguna, toma la carretera Comarca Lagunera–Ciudad Jiménez (MEX-49) y enlaza con la carretera Bermejillo–El Palmito (MEX-30) hasta Mapimí. También es común llegar desde Torreón, Coahuila, que está considerablemente más cerca del pueblo que la propia capital duranguense.

Ubicación

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